Conferencia de Félix Ochayta Piñeiro
en enero de 2008
La Virgen María en las relaciones ecuménicas
Puede ver: galería
de fotos de la Conferencia de Félix Ochayta de
enero de 2008.
Un
año más, en el marco del Octavario
para la Unidad de los Cristianos, hemos invitado
a Félix Ochaita Piñeiro, delegado
de ecumenismo en la diócesis de Sigüenza-Guadalajara,
al Centro de Cultura Teológica de Guadalajara
el 22 de enero de 2008 a que impartiera una conferencia.
Asistieron varias decenas de sacerdotes de la
diócesis.
El tema elegido este año ha sido la Virgen
María en las relaciones ecuménicas.
Ochaita, especialista en relaciones ecuménicas,
recordó la reciente reunión de
Rávena en Italia, en la que los representantes
de diversas confesiones cristianas pudieron hablar
de cuestiones teológicas. También
son importantes los documentos que la Iglesia
Católica ha firmado conjuntamente con
otras confesiones cristianas en estos últimos
años. Actualmente el debate teológico
desciende a cuestiones de detalle, ciertamente
importantes, pero que exigen una gran finura
en la conversación y en el desarrollo.
Igualmente se está comprobando la importancia
de los gestos: cuestiones protocolarias pueden
marcar el éxito o el fracaso de una reunión.
Según Ochaita, la posición de
los evangélicos ha evolucionado a lo largo
de los siglos, hasta el punto de que las diferencias
dogmáticas en esta materia son menores
que en la época de Lutero. Se deben perfilar
fórmulas aceptables para los evangélicos
en los dogmas marianos de los dos últimos
siglos, pero los dogmas anteriores son cada vez
mejor aceptados.
Igualmente con los ortodoxos
-y con los orientales en general- hay mucha
afinidad en cuestiones mariológicas.
En este casos son cuestiones espinosas los
dogmas recientes, pero con ellos nos une la
profunda piedad mariana que han conservado
en sus tradiciones.
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| Durante el coloquio |
También destacó la
evolución positiva de la mentalidad de
los fieles católicos y de otras confesiones
cristianas: de una época en que nos veíamos
como rivales a la actualidad en que se ha generalizado
la expresión de hermanos separados,
y nos fijamos en lo que nos une, que es más que
lo que nos separa.
Desde el punto de vista
del fiel corriente (o del sacerdote en su parroquia)
que no participa en reuniones teológicas,
la mariología
supone un punto de encuentro sobre todo con los
fieles ortodoxos: lo cual debe ser tenido en
cuenta en una ciudad como la nuestra que ha
recibido gran cantidad de inmigrantes ortodoxos
en estos últimos
años. El sacerdote debe facilitar a los
cristianos un encuentro con Dios en la Iglesia,
aunque siempre se debe tener en cuenta el respeto
a su propia tradición religiosa, la cual
en el caso de los orientales es riquísima
en espiritualidad. Debe relacionarse con los
hermanos separados con suma delicadeza para no
dar apariencia de proselitismo en el mal sentido
de este término, aunque si un fiel decide
unirse a la Iglesia Católica la jerarquía
de las Iglesias hermanas han de respetar su decisión
por respeto a la libertad religiosa.
Terminó pidiendo a Nuestra Madre la
unión de las iglesias en torno al Papa,
el único Pastor, de acuerdo con la voluntad
del Señor.
Posteriormente hubo un coloquio en el que varios
hicieron preguntas en las que ahondamos en varias
de estas cuestiones.
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