Ecumenismo: en busca de la unidad
Artículo con ocasión del Octavario
por la Unidad de los cristianos
Autor: José Ignacio Varela González
Director
del Centro de Cultura Teológica
Durante estos días ha
celebrado la Iglesia Católica el Octavario
de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Este recordatorio anual trae al pensamiento la
situación ecuménica que mira a
esa unidad.
El ecumenismo
consiste en el conjunto de esfuerzos realizados
bajo el impulso del Espíritu Santo con el fin de restaurar
la unidad de todos los cristianos, como muy bien
enseñó el Concilio Vaticano II.
Sin duda la Iglesia Católica va a la cabeza
de ese ‘conjunto de esfuerzos’ porque
esa unidad la pidió el mismo Jesucristo
tal como leemos en el capítulo 17 del
Evangelio de San Juan. El Papa Benedicto XVI,
cuyo origen alemán nos permite deducir
lo bien que conoce el drama real y concreto de
la separación de los cristianos, ha situado
el ecumenismo como tarea prioritaria de su ministerio
apostólico petrino.
El panorama
ecuménico
actual presenta señales de esperanza que
no se veían desde la caída del
muro de Berlín cuando se pensó que
las relaciones con las iglesias ortodoxas serían
fáciles, una vez liberadas del tirano
soviético: la experiencia demostró que
hacía falta tiempo y paciencia. Benedicto
XVI, fiel a su propósito antes indicado,
ha desplegado –desde el inicio mismo de
su Pontificado- una intensa actividad en este
campo. El diálogo teológico intercristiano
es uno de los grandes instrumentos ecuménicos
que en los últimos años ha producido
importantes frutos como la declaración
conjunta entre la Iglesia Católica y la
Iglesia Reformada Luterana a propósito
de la Justificación (1999) o la más
reciente declaración anglicano-católica
sobre el papel y misión de María
(2005).
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| Campana en una iglesia
rural |
Por otra
parte dos momentos importantes en los últimos meses han sido
la visita del Papa Benedicto XVI a la sede del
Patriarcado de Constantinopla (objetivo principal
de su estancia en Turquía) y el viaje
a Roma del Arzobispo Christodoulos, líder
de la Iglesia Ortodoxa Griega. También
hubo iniciativas menores como la inauguración
de una exposición en Roma sobre el ‘renacer
espiritual de Rusia’ patrocinada por el
Patriarcado de Moscú.
Entre estos
gestos y esfuerzos es necesario destacar -a
raíz de la visita
del Papa a Turquía- unas palabras del
Patriarca ortodoxo Bartolomé I sobre
una propuesta hecha a Benedicto XVI, acogida
favorablemente por éste y en la que se
mostró interesado, que consistiría
en acudir juntos a la inauguración de
la próxima sesión de la comisión
teológica católico-ortodoxa que
reanudará próximamente sus trabajos
en Rávena (Italia); sería sin duda
un gesto significativo y único.
Desde un
punto de vista más
práctico, la mayor presencia de fieles
de otras confesiones religiosas en nuestra misma
ciudad, procedentes especialmente de otros países
de la Europa Oriental, alienta los estudios y
esfuerzos a favor de la comunión y, al
tiempo que se les facilita vivir su fe, maravillarnos
por la nuestra que lleva en su entraña
la búsqueda de la unidad.
En medio
de una sociedad como la nuestra con tantos
síntomas de división,
individualismo, crispación, infidelidades
en el matrimonio o en otros ámbitos de
la vida, conocer que existen propuestas y gestos
de unidad y compenetración fomenta enormemente
la esperanza en llegar a horizontes más
claros para la vida de los hombres que queremos
vivir en sociedad.
Publicado en
El Día de Guadalajara, 25 de enero de 2007
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