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Conferencia de Rafael Palomino
Es una nueva forma de tiranía
la de intentar apartar de la vida pública
las manifestaciones de fe de la Iglesia.
La Iglesia -y los fieles católicos- tienen una gran
presencia en la vida pública y el ordenamiento jurídico
debe reconocer el derecho de los católicos a hacerse
presente en la sociedad. Así lo afirmó Rafael Palomino
en la conferencia que pronunció en el Centro de Cultura
Teolóica de Guadalajara, ante un auditorio de varias
decenas de sacerdotes de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara
y de Alcalá de Henares. Después de la conferencia siguió
un rato de coloquio en el que hubo preguntas de los
asistentes.
Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico
del Estado en la Universidad Complutense de Madrid,
apuntó que es una nueva forma de tiranía la de intentar
apartar de la vida pública las manifestaciones de fe
de la Iglesia en aras de una supuesta neutralidad del
Estado o de la sociedad, puesto que las declaraciones
de derechos humanos reconocen siempre el derecho de
los ciudadanos a manifestar públicamente su fe. Ello
debe incluir naturalmente la posibilidad de hacer procesiones,
usar vestiduras sacerdotales o religiosas, tocar las
campanas para llamar a actos religiosos, u otras manifestaciones
similares. Pero también debe amparar la posibilidad
de la jerarquía católica de orientar la actuación pública
de los ciudadanos católicos. Ante una pregunta, precisó
que una intervención de un Obispo -o de la Conferencia
Episcopal- no se debe considerar una intromisión en
la conciencia de los fieles católicos ni una intromisión
en política, puesto que tal intervención no obliga
a nadie; más bien, los ciudadanos son libres de tomar
decisiones usando los criterios de quien estie más
conveniente. Nadie puede reprochar a un católico que
entre los criterios que use para tomar una decisión,
estén las intervenciones de los Obispos sobre asuntos
de orden moral, igual que otos ciudadanos libremente
acogen las orientaciones que dan otros.
Naturalmente, el Estado debe amparar
las manifestaiones religiosas de todas las confesiones,
aunque se debe recordar que existe un límite, y es
el orden público. El Estado debe ser valiente para
evitar alteraciones de orden público por causas religiosas,
aunque ha de evitar la intromisión en cuestiones de
orden religioso; existen en la práctica muchas
cuestiones conflictivas que debe solucionar la jurisprudencia.
Rafael Palomino ha publicado varios
estudios sobre la objeción de conciencia y sus diversas
interpretaiones y límites. Entre los asistentes a la
conferencia, destaca la presencia de José Ignacio Andrés,
Vicario judicial de la diócesis.
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"Las
declaraciones de derechos humanos reconocen
siempre el derecho de los ciudadanos a manifestar
públicamente su fe". |
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