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El esplendor de la verdad
Artículo relacionado: Benedicto
XVI, Papa al servicio del pueblo.
Autor:
José Ignacio Varela
Director del Centro de Cultura Teológica de
Guadalajara
Casi al principio de su Pontificado,
un periodista francés preguntó a Juan Pablo II qué palabras
del Evangelio le habían llamado más la
atención, el Papa contestó sin dudar “la
verdad os hará libres” (Juan 8, 32).
El amor a la verdad que guió todo el Pontificado
de nuestro anterior Papa le llevó a escribir
una Encíclica a la que puso por título Veritatis
Splendor: el esplendor de la verdad, porque urgía recuperar y presentar
una vez más el verdadero rostro de la fe cristiana. Esa fe –dijo
el entonces Cardenal Ratzinger- a la que hemos de servir con todas las fuerzas
de nuestro corazón y de nuestro entendimiento.
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El Papa Benedicto XVI
el día de su elección |
Fue precisamente esa misma fe
que compartimos todos los hijos de la Iglesia la
que hizo que nos emocionáramos
de nuevo cuando el pasado 19 de abril vimos aparecer
en el balcón central de la fachada de San
Pedro a Benedicto XVI. Percibíamos en nosotros
mismos la emoción desde el momento en que
se anunció que había fumata blanca, y que por tanto teníamos
un nuevo Papa. No sabíamos todavía quien era pero tenía
ya todo el afecto filial de los que llenaban la Plaza de San Pedro en Roma, de
los que corrían para llegar a tiempo de verlo y de los que seguíamos
las imágenes que nos ofrecía la televisión.
De pronto apareció la figura
de Benedicto XVI, emocionado, sonriente; era la imagen
de un hombre sencillo -“soy un humilde trabajador
de la viña
del Señor”, nos dijo-, amable, cordial, que conquistaba de golpe
nuestros corazones, aún más cuando añadió “me
consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me
entrego a vuestras oraciones ... confío en vuestras plegarias”.
Un compañero me llamó al móvil: ¡estoy en primera
fila en la plaza de San Pedro!. No sé si llorar, si reir, no hago otra
cosa que aplaudir y gritar con todos ¡Viva el Papa!
Como diría nuestro Obispo D. José, “lo
fundamental y definitivo es que éste es el Papa
que el Señor regala en este momento a la
Iglesia”. Porque ésta es –en medio de otros comentarios surgidos-
la auténtica verdad; es Dios quien a través de los Cardenales electores
nos había entregado a la Iglesia un nuevo Papa; ellos, habían sido
meros instrumentos de la voluntad divina, si no, ¿qué sentido tendría
haber invocado al Espíritu Santo pidiendo su auxilio divino y el acompañamiento
de todo el pueblo de Dios que hemos orado esos días pidiendo por el nuevo
Papa?
Quienes han podido medir la Iglesia
con unos varemos puramente humanos o se han dejado
llevar por estereotipos surgidos de comentarios de
quienes no le conocían
bien, les habrá sorprendido ver ante ellos la imagen de un Papa plenamente
abierto al mundo moderno en que vivimos. Un mundo tan necesitado de la paz que
Benedicto XVI quiere proponer y buscar. Dispuesto, también, al diálogo
con todos para alcanzar esa paz y cargar sobre sus hombros la ‘oveja perdida’ que
vaga por el desierto “de la pobreza, del hambre, de la sed, del abandono,
de la soledad, del amor quebrantado” –como él mismo afirmaba-.
Aceptando la misión de conducirnos según el querer de Dios, señalando
que su verdadero programa de gobierno no es hacer su voluntad sino ponerse junto
con toda la Iglesia a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor.
Un Papa –en fin- abierto a la búsqueda de la unidad “para
que seamos un solo Pastor y una sola grey” –decía- y al encuentro
con los jóvenes –futuro y esperanza de la Iglesia y del mundo-. ¡Que
lógica tan grande! porque la Iglesia, de Institución divina, está asistida
en todo momento por la acción del Espíritu. Esta es la verdad,
no confundamos ¡por favor!. Más aún, sería totalmente
infantil hacer en la Iglesia planteamientos de conservadores y progresistas:
sería pretender huir de la verdad confundiendo a los creyentes.
Ahora Benedicto XVI recoge el
testigo que le ha entregado Juan Pablo II. Como el
Papa actual afirmó refiriéndose
a su predecesor “nos
ha dejado una Iglesia más valiente, más libre, más joven”.
Convencidos de ello hemos de manifestarle como decía el Obispo Javier
Echevarría, Prelado del Opus Dei: “la plena adhesión a su
persona y a sus enseñanzas: una profunda comunión”.
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"Ahora
Benedicto XVI recoge el testigo que le ha entregado
Juan Pablo II. Como el Papa actual afirmó refiriéndose
a su predecesor “nos ha dejado una Iglesia
más valiente, más libre, más
joven". |
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